Alfred López entrevistado en el programa “Fem-la Petar” de Vallès Visió

Esta semana he tenido el placer de sentarme en el plató de Vallès Visió para charlar en «Fem la Petar», un programa de entrevistas que juega a favor del invitado, porque mezcla conversación, pruebas ligeras y preguntas rápidas con un tono cercano y sin rigideces. En esta nueva etapa el espacio está presentado por Ainhoa Nicolau, que conduce la charla con naturalidad y buen ritmo, dejando que la conversación respire cuando toca y apretando el acelerador justo cuando el programa pide chispa.

Durante la entrevista hicimos un repaso a mi trayectoria como divulgador, escritor y creador de contenido, mirando atrás para entender cómo una afición acabó convirtiéndose en trabajo diario. La excusa perfecta ha sido el 20 aniversario de «Ya está el listo que todo lo sabe», un blog que empecé en 2006 y que, con los años, me abrió puertas a colaboraciones en medios, conferencias y libros, siempre con la misma idea de fondo, contar curiosidades con rigor y sentido del humor, sin perder el hilo ni vender humo.

También hablamos de la nominación como finalista en los Influencer Awards Spain, en la categoría de cultura y educación, y de lo que significa llegar hasta aquí gracias al apoyo de tanta gente que lee, comparte y comenta lo que hago. La gala de entrega se celebrará el 11 de febrero de 2026 en Madrid, y será allí donde se conozcan los ganadores de cada categoría, una cita que me hace especial ilusión por lo que representa para quienes nos dedicamos a divulgar.

Y, como no podía ser de otra manera, aproveché para contar mi nuevo proyecto junto a la escritora Eva Núñez, Aleva Ediciones, un sello con el que ofrecemos servicios editoriales a autores que buscan una ayuda profesional para llevar su manuscrito un paso más allá.

En Fem-la Petar también hubo un buen rato para jugar, y ahí es donde el programa se vuelve todavía más cercano, porque Ainhoa Nicolau me puso a prueba con una batería de preguntas rápidas de carácter personal, de esas que no te dejan margen para pensarlo dos veces y te obligan a responder tal cual te sale. Después llegó otro juego igual de sencillo y efectivo, un “lo haría o no lo haría” (“Sens dubte” o “Ni de conya”) en el que cada respuesta acababa abriendo la puerta a alguna anécdota o a una pequeña confesión inesperada. Fue un tramo especialmente distendido, divertido y muy entretenido que sirvió para que se viera una parte menos pública y más cotidiana de mí, la que no siempre aparece cuando estoy divulgando o escribiendo.